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¿Cuál es el proceso de una investigación privada?

4 jun 2023
6 min de lectura

Cada investigación privada es diferente.


Aunque los encargos pueden agruparse en grandes categorías —investigaciones familiares, laborales, empresariales, patrimoniales o relacionadas con procedimientos judiciales—, las circunstancias de cada caso determinan qué información es necesario obtener y qué actuaciones pueden resultar adecuadas.


Por eso, una investigación profesional no debería comenzar directamente con un seguimiento.


Comienza con el análisis del caso.


Antes de investigar es necesario conocer qué se pretende comprobar, qué información existe, cuál es la finalidad del encargo y qué actuaciones pueden resultar útiles para alcanzar el objetivo planteado.



1. Primera consulta y análisis del caso


El proceso comienza con una conversación con el interesado.


Durante esta primera fase se exponen los hechos, los antecedentes y las circunstancias que rodean al caso. Esta información permite comprender cuál es el problema y, sobre todo, qué necesita realmente comprobar el cliente.


No todas las consultas terminan necesariamente en una investigación.


En ocasiones, el análisis inicial permite determinar que no existen elementos suficientes para desarrollar una investigación razonable, que el objetivo planteado no puede acreditarse mediante investigación privada o que los medios necesarios no serían adecuados o proporcionales.


En esos casos, nuestra función también consiste en explicarlo con claridad.


Aceptar una investigación no debería ser una decisión automática.



2. Comprobación de la legitimidad


Antes de aceptar el encargo también debemos comprobar que existe legitimidad suficiente para solicitar la investigación.


La legitimidad debe analizarse en función de las circunstancias concretas de cada caso y de la relación existente entre el cliente, la persona investigada y el objeto de la investigación.


Puede existir, por ejemplo, cuando el cliente mantiene una relación legal o contractual con la persona que se pretende investigar y los hechos pueden afectar a dicha relación.


También puede concurrir cuando la investigación tiene como finalidad identificar al responsable de unos hechos en los que el cliente es o puede ser perjudicado, o cuando resulta necesario verificar determinada información para adoptar una decisión lícita.


Esta valoración previa es fundamental para determinar si la investigación puede realizarse y dentro de qué límites.



3. Definición del objetivo


Una vez analizados los antecedentes y comprobada la legitimidad, concretamos el objetivo de la investigación.


Esta fase es más importante de lo que puede parecer.


No es lo mismo querer conocer si una persona realiza una determinada actividad durante una baja laboral que intentar acreditar una posible competencia desleal, comprobar determinadas circunstancias familiares o documentar unos hechos para un procedimiento judicial.


La pregunta no es únicamente:

“¿Qué quiere saber el cliente?”


También debemos determinar:

“¿Qué necesitamos acreditar y qué información puede permitirnos hacerlo?”


A partir de ahí se puede diseñar una investigación con un objetivo concreto.



4. Diseño de la estrategia de investigación


Con el objetivo definido, elaboramos una estrategia adaptada a las circunstancias del expediente.


Dependiendo del caso, puede ser necesario realizar seguimientos, vigilancias estáticas, comprobaciones, indagaciones, averiguaciones u otras actuaciones propias de la investigación privada.


La estrategia también determina cuestiones como los momentos en los que resulta más adecuado actuar, los lugares que pueden tener relevancia, la duración previsible de las actuaciones o los medios que pueden utilizarse.


No existe una fórmula universal.


Una investigación profesional no consiste en aplicar siempre el mismo procedimiento, sino en elegir la metodología adecuada para cada problema.


Por eso, en Detectigal damos especial importancia al análisis previo.

Analizar antes de investigar. Investigar cuando existe una razón para hacerlo. Documentar cuando la información puede ser útil.

5. Presupuesto y contratación


Una vez definida la estrategia, explicamos al interesado las actuaciones previstas y las condiciones económicas del servicio.


El cliente debe conocer qué se propone realizar, cuál es el objetivo de la investigación y cuáles son las condiciones de contratación antes de tomar una decisión.


Si acepta la propuesta, se formaliza el correspondiente contrato de prestación de servicios de investigación privada y se realizan los trámites administrativos necesarios.


A partir de ese momento comienza formalmente el desarrollo del encargo.


6. Preparación de la investigación


Antes de iniciar el trabajo de campo se recopila y organiza la información necesaria para desarrollar la estrategia.


Dependiendo del caso, puede resultar relevante conocer previamente determinados lugares, horarios, vehículos, personas relacionadas con la investigación, rutinas u otros elementos que permitan planificar las actuaciones.


Esta preparación permite aprovechar mejor los recursos disponibles y evita convertir la investigación en una sucesión de actuaciones sin un objetivo definido.


La planificación forma parte de la investigación.



7. Trabajo de campo


Con la estrategia preparada comienza la fase operativa.


En función de las características del expediente pueden desarrollarse seguimientos, vigilancias, esperas, comprobaciones, indagaciones y averiguaciones.


Durante las actuaciones se documentan los hechos observados mediante los medios adecuados para cada caso.


La duración del trabajo de campo depende de las circunstancias de la investigación.


Algunas investigaciones pueden resolverse en pocos días, mientras que otras requieren actuaciones durante varias semanas o incluso meses.


El objetivo no es acumular horas de vigilancia, sino realizar aquellas actuaciones que puedan aportar información relevante para responder a la cuestión planteada.



8. Documentación y organización de las actuaciones


El trabajo del detective no termina cuando finaliza cada jornada de campo.


La información obtenida durante las actuaciones debe ser revisada, organizada y conservada adecuadamente.


Las imágenes, grabaciones y demás elementos obtenidos se relacionan con las actuaciones realizadas y se incorporan al expediente de forma ordenada.


También se documentan las circunstancias relevantes de cada operativo, de manera que posteriormente pueda reconstruirse y explicar adecuadamente cómo se desarrolló la investigación.


Esta trazabilidad resulta especialmente importante cuando los resultados pueden tener utilidad probatoria.



9. Análisis de los resultados


Finalizadas las actuaciones, se analiza conjuntamente la información obtenida.


No se trata simplemente de seleccionar las imágenes que puedan parecer más llamativas.


Es necesario determinar qué hechos han podido observarse, qué información permite acreditarlos y qué relación guardan con el objetivo inicial de la investigación.


También pueden existir resultados negativos o elementos que no hayan podido ser acreditados.


Una investigación profesional debe reflejar igualmente esa realidad.


El resultado debe responder a los hechos obtenidos, no a las expectativas iniciales del cliente.



10. Elaboración del informe de investigación


Con toda la información organizada y analizada se elabora el correspondiente informe de investigación privada.


El informe recoge las actuaciones realizadas y los resultados obtenidos, estructurando la información de manera que pueda comprenderse el desarrollo de la investigación y las conclusiones que se desprenden de los hechos documentados.


Dependiendo de las características del expediente, puede incorporar antecedentes, objeto de la investigación, actuaciones realizadas, resultados, conclusiones y anexos con la documentación obtenida.


El objetivo es que el informe no sea simplemente una recopilación de fotografías o grabaciones, sino un documento ordenado, contextualizado y comprensible.



11. Entrega del informe y resultados


Una vez finalizado el informe y concluidas las actuaciones, se pone a disposición del cliente.


El cliente recibe los resultados obtenidos y puede utilizarlos para valorar las decisiones que considere oportunas.


Cuando la investigación está relacionada con un procedimiento judicial, el informe y las evidencias obtenidas pueden formar parte de la estrategia probatoria del cliente, correspondiendo a sus profesionales jurídicos valorar su utilización dentro del procedimiento.


El detective aporta información obtenida mediante una investigación privada; la valoración jurídica de esa información corresponde al ámbito propio de los abogados y tribunales.



12. Ratificación cuando proceda


La intervención del detective puede continuar después de finalizar la investigación.


Cuando el informe es aportado a un procedimiento y el detective es requerido para ello, puede ratificar su contenido ante los órganos judiciales correspondientes.


En ese contexto, debe poder explicar las actuaciones realizadas, las circunstancias en las que se obtuvieron las evidencias y el contenido del informe.


Por ello, la calidad de una investigación no depende únicamente del resultado obtenido.


También importa cómo se obtuvo la información, cómo se documentó y cómo puede explicarse posteriormente.



Una investigación privada es mucho más que un seguimiento


Desde fuera, una investigación privada puede parecer simplemente una cuestión de seguimiento, vigilancia y obtención de imágenes.


En realidad, existe un proceso mucho más amplio:

Analizar → comprobar la legitimidad → definir el objetivo → diseñar la estrategia → contratar → preparar → investigar → documentar → analizar → informar.


Cada expediente requiere una combinación diferente de actuaciones, pero todos deberían partir de una misma premisa: saber por qué se investiga y qué se pretende acreditar.


En Detectigal entendemos que una investigación no debe medirse por el número de horas realizadas ni por la cantidad de información acumulada.


Debe medirse por su capacidad para responder de forma objetiva a la cuestión que motivó el encargo y, cuando proceda, aportar información con utilidad probatoria.

Analizar antes de investigar. Investigar cuando existe una razón para hacerlo. Documentar cuando la información puede ser útil.

Si está valorando contratar un detective privado, puede consultar también nuestra guía sobre cómo saber si está contratando a un verdadero detective privado y los aspectos que conviene valorar antes de elegir un despacho.

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