¿Cómo contratar un detective privado? Proceso de contratación
Contratar un detective privado suele generar dudas, especialmente cuando se trata de la primera vez que se recurre a un profesional de la investigación.
Es habitual preguntarse cómo comienza el proceso, qué información será necesario aportar, qué documentación se necesita, cuánto puede costar una investigación o cuándo pueden iniciarse las actuaciones.
En Detectigal entendemos que la contratación de un detective privado no debería reducirse a solicitar un precio y comenzar un seguimiento.
Antes de iniciar cualquier actuación es necesario conocer el caso, comprobar su viabilidad, determinar qué se pretende acreditar y establecer una estrategia adecuada.
Por eso, nuestro proceso de contratación está diseñado para que el cliente conozca desde el principio qué puede aportar una investigación, cómo se desarrollará y cuáles son sus condiciones.

1. Primer contacto
El proceso comienza con una primera toma de contacto, que puede realizarse por teléfono, correo electrónico o a través del formulario disponible en nuestra página web.
En este primer contacto, el cliente puede explicar de forma general la situación que desea investigar y qué objetivo pretende alcanzar.
No es necesario disponer desde el primer momento de toda la información ni conocer cómo debería desarrollarse una investigación.
Nuestra función en esta fase es escuchar el planteamiento inicial y determinar si resulta conveniente profundizar en el caso.
Cuando la naturaleza del asunto lo requiere, se concierta una reunión para analizarlo con mayor detalle.
2. Estudio y valoración del caso
Antes de aceptar un encargo analizamos las circunstancias concretas de la investigación.
Entre otros aspectos, valoramos:
Los hechos que se pretenden comprobar.
El objetivo de la investigación.
La información que ya conoce el cliente.
La legitimidad del encargo.
La viabilidad de las actuaciones.
Los medios que podrían resultar adecuados.
La utilidad que previsiblemente puede aportar la investigación.
Esta fase permite determinar si realmente existe una vía razonable para investigar el asunto.
En ocasiones, el análisis puede llevarnos a concluir que una investigación no es viable, que no existen elementos suficientes para desarrollarla o que las actuaciones previsibles no aportarían un resultado que justifique su realización.
Decirle a un cliente que una investigación no es adecuada también forma parte de nuestro trabajo.
Nuestro objetivo no es aceptar el mayor número posible de encargos, sino desarrollar investigaciones en las que podamos aportar un valor real.
3. Definición del objetivo y estrategia
Si el caso resulta viable, concretamos qué se pretende acreditar y qué actuaciones podrían permitir obtener información útil.
No todas las investigaciones requieren el mismo planteamiento.
Un asunto laboral, una investigación familiar, una cuestión empresarial o una investigación relacionada con un procedimiento judicial pueden requerir estrategias completamente diferentes.
Por eso, antes de hablar simplemente de horas de trabajo, debemos determinar qué queremos conseguir con la investigación y cómo podemos intentar conseguirlo.
La estrategia inicial puede contemplar seguimientos, vigilancias, comprobaciones, indagaciones u otras actuaciones de investigación privada, siempre dentro del marco legal aplicable.
4. Propuesta de actuación y presupuesto
Una vez analizado el caso y definida una estrategia inicial, se informa al cliente de las condiciones previstas para desarrollar la investigación.
La propuesta puede incluir:
El objetivo de la investigación.
Las actuaciones inicialmente previstas.
La estimación de horas necesarias.
Los honorarios profesionales.
Los gastos que puedan resultar aplicables.
Las condiciones de contratación.
La finalidad es que el cliente pueda tomar una decisión conociendo previamente qué se propone hacer y en qué condiciones económicas.
En Detectigal consideramos que la transparencia debe comenzar antes de contratar, no después.
5. Formalización del encargo
Si el cliente acepta la propuesta, se formaliza la contratación mediante el correspondiente contrato de prestación de servicios de investigación privada.
En función de las características del expediente, será necesario aportar la documentación e información necesaria para formalizar y desarrollar correctamente el encargo.
Asimismo, se establece la correspondiente provisión de fondos para el desarrollo de las actuaciones contratadas.
La investigación se inicia una vez completados los trámites necesarios para comenzar el servicio.
6. Preparación de la investigación
Formalizado el encargo, comienza una fase que desde fuera puede pasar desapercibida, pero que resulta fundamental: la preparación.
Analizamos nuevamente toda la información disponible, organizamos los datos relevantes y concretamos la planificación de las actuaciones.
Dependiendo del caso, puede ser necesario estudiar horarios, lugares, desplazamientos, vehículos, personas relacionadas con la investigación u otros elementos que puedan resultar relevantes.
Una buena preparación permite utilizar los recursos disponibles de manera más eficiente y evita realizar actuaciones sin una finalidad definida.
7. Inicio de las actuaciones
Una vez preparada la investigación, comienzan las actuaciones previstas.
La operativa se desarrolla de acuerdo con la estrategia definida, aunque esta puede adaptarse cuando durante la investigación aparece nueva información relevante.
La investigación privada requiere capacidad de planificación, pero también capacidad de adaptación.
Una estrategia no debe convertirse en un esquema rígido si las circunstancias del caso aconsejan modificarla.
Todas las actuaciones se desarrollan dentro de los límites establecidos por la legislación aplicable.
8. Seguimiento y comunicación durante el proceso
La duración de una investigación depende de sus características.
Algunas pueden desarrollarse durante pocos días, mientras que otras requieren actuaciones durante varias semanas o un periodo más prolongado.
El desarrollo de las actuaciones y la gestión de la información obtenida forman parte del trabajo profesional del despacho.
Cuando resulta necesario tomar decisiones que puedan afectar sustancialmente al desarrollo del encargo, estas se valoran dentro de las condiciones de contratación y de la estrategia establecida.
El objetivo es mantener una comunicación clara con el cliente sin interferir innecesariamente en el desarrollo de la investigación.
9. Finalización y elaboración del informe
Cuando finalizan las actuaciones previstas, se analiza toda la información obtenida y se elabora el correspondiente informe de investigación privada.
El informe recoge de forma ordenada las actuaciones realizadas y los resultados obtenidos.
Cuando procede, se incorporan fotografías, grabaciones u otros elementos que permitan documentar los hechos observados.
El objetivo es que el cliente pueda comprender qué se ha investigado, qué actuaciones se han realizado y cuáles han sido los resultados.
10. Entrega de resultados
Una vez finalizado el informe, este se pone a disposición del cliente junto con los resultados obtenidos.
A partir de ese momento, el cliente puede valorar las decisiones que considere oportunas.
Cuando la investigación tiene relación con un procedimiento judicial, corresponde a los profesionales jurídicos del cliente valorar la utilización de la información obtenida dentro de la estrategia procesal que corresponda.
El detective aporta el resultado de su investigación y la documentación obtenida; la valoración jurídica de ese resultado corresponde al ámbito propio de abogados y tribunales.
11. Ratificación cuando proceda
Cuando el resultado de una investigación es aportado a un procedimiento judicial y el detective es requerido para ello, puede ratificar el contenido de su informe ante el órgano judicial correspondiente y responder a las cuestiones que se planteen sobre las actuaciones realizadas.
Por eso, desde el inicio de cada investigación es importante trabajar pensando no solamente en obtener información, sino también en documentarla correctamente y poder explicar cómo se ha obtenido.
Un proceso pensado para tomar decisiones con información
Contratar un detective privado no debería consistir simplemente en llamar a un despacho, solicitar un número de horas y comenzar un seguimiento.
Existe un proceso previo que permite determinar si merece la pena investigar, qué se pretende acreditar y qué estrategia puede resultar adecuada.
En Detectigal entendemos que ese análisis forma parte de nuestro trabajo.
Por eso, nuestro proceso puede resumirse en:
Escuchar → analizar → comprobar la legitimidad → definir el objetivo → establecer la estrategia → presupuestar → contratar → planificar → investigar → documentar → informar.

Cada caso es diferente y la estrategia puede variar durante su desarrollo, pero existe una idea que permanece constante:
Antes de investigar, hay que saber qué se pretende demostrar y por qué merece la pena hacerlo.
Si estás valorando contratar un detective privado y quieres conocer cómo se desarrollaría una investigación en tu caso concreto, puedes ponerte en contacto con Detectigal para realizar una primera valoración confidencial.



