Fuentes de inteligencia: cómo se obtiene y analiza la información
Actualizado: 11 sept
La inteligencia puede entenderse como un proceso sistemático de recopilación, evaluación y análisis de información cuyo objetivo es transformar los datos disponibles en conocimiento útil para tomar decisiones.
En una investigación, disponer de mucha información no significa necesariamente disponer de información útil. Es necesario determinar su procedencia, valorar su fiabilidad, contrastarla y analizar cómo puede relacionarse con el objetivo de la investigación.
El proceso tradicional de inteligencia comprende distintas fases: planificación, recopilación, procesamiento, análisis y difusión de la información.

¿Qué son las fuentes de información?
Las fuentes de información son los diferentes medios de los que pueden obtenerse datos relevantes para una investigación.
Pueden proceder de personas, documentos, imágenes, medios de comunicación, Internet, registros y otras fuentes accesibles de acuerdo con la finalidad y el marco legal de la investigación.
La calidad de una investigación no depende únicamente de encontrar información, sino también de saber valorar su fiabilidad y utilidad.
OSINT: inteligencia de fuentes abiertas
Uno de los conceptos más conocidos actualmente es OSINT, acrónimo de Open Source Intelligence.
Se refiere a la obtención y análisis de información procedente de fuentes abiertas o accesibles, como pueden ser medios de comunicación, publicaciones, páginas web, redes sociales, información empresarial y otras fuentes públicas.
En investigación privada, el análisis de fuentes abiertas puede ser útil para:
comprobar información previamente facilitada;
localizar información pública relacionada con una persona o empresa;
conocer la actividad pública de una organización;
contrastar datos procedentes de diferentes fuentes;
identificar relaciones entre informaciones aparentemente independientes;
obtener antecedentes que ayuden a definir una investigación.
HUMINT: información procedente de personas
HUMINT, de Human Intelligence, hace referencia a la información obtenida mediante fuentes humanas.
Las entrevistas, conversaciones y otras formas lícitas de obtención de información pueden formar parte de este ámbito.
En una investigación privada, cualquier actuación de este tipo debe realizarse dentro de los límites legales y profesionales correspondientes. No se trata de obtener información a cualquier precio, sino de determinar qué información puede obtenerse legítimamente y qué utilidad puede tener para el caso.
IMINT: información obtenida mediante imágenes
IMINT, de Imagery Intelligence, hace referencia a la información obtenida mediante imágenes.
Las imágenes pueden constituir una fuente de información relevante cuando permiten documentar un hecho, una actividad, una ubicación o determinadas circunstancias relacionadas con una investigación.
En el ámbito privado, su utilización debe estar vinculada al objetivo legítimo de la investigación y respetar los límites aplicables a la captación y utilización de imágenes.
Existen además otras disciplinas y fuentes de inteligencia, entre ellas SIGINT (Signals Intelligence), relacionada con la obtención de información a partir de señales y comunicaciones; MASINT (Measurement and Signature Intelligence), basada en mediciones y características técnicas de determinados fenómenos; y otras especialidades vinculadas a ámbitos concretos, como la inteligencia de señales electromagnéticas, radar, infrarroja, acústica, nuclear o electroóptica.
Estas disciplinas tienen una aplicación especialmente relevante en determinados ámbitos técnicos, militares y de seguridad, mientras que en investigación privada adquieren mayor protagonismo las fuentes humanas, las imágenes y, especialmente, la información procedente de fuentes abiertas
La importancia de contrastar las fuentes
Una de las partes más importantes del trabajo de inteligencia es la evaluación de la información.
Una información encontrada en Internet, una publicación en redes sociales o una referencia obtenida de otra fuente no debería considerarse automáticamente cierta.
Es necesario valorar cuestiones como:
¿De dónde procede?
¿Quién la publica?
¿Cuándo se publicó?
¿Puede contrastarse con otra fuente?
¿Es coherente con otros datos disponibles?
¿Qué grado de fiabilidad presenta?
¿Es realmente relevante para la investigación?
El objetivo no es acumular datos, sino separar la información útil de aquella que carece de valor para el caso.
Del dato a la información útil
El ciclo de inteligencia parte de una necesidad concreta y termina con la difusión de la información analizada. Entre ambos extremos se encuentran la recopilación, el procesamiento y el análisis.
Esta diferencia es especialmente importante en investigación privada.
Encontrar un dato no significa haber resuelto una investigación.
Un nombre, una fotografía, una dirección, una empresa, una publicación o una relación encontrada en una fuente abierta adquieren verdadero valor cuando pueden contextualizarse, contrastarse y relacionarse con el objetivo del caso.

Fuentes abiertas e investigación privada
El análisis de fuentes abiertas puede utilizarse como una herramienta previa o complementaria a otras actuaciones de investigación.
En determinados casos puede permitir:
conocer mejor el contexto antes de iniciar una investigación;
identificar líneas de investigación;
comprobar información aportada por el cliente;
localizar información pública relevante;
descartar hipótesis;
orientar posteriores actuaciones.
Por eso, analizar antes de investigar puede evitar actuaciones innecesarias y ayudar a utilizar mejor los recursos disponibles.
No toda información es inteligencia
La existencia de grandes cantidades de información accesible no significa que una investigación sea sencilla.
Internet permite encontrar una enorme cantidad de datos, pero también información incompleta, antigua, falsa, descontextualizada o difícil de verificar.
La verdadera utilidad está en recopilar, evaluar, contrastar y analizar.
Detectigal: información antes que ruido
En Detectigal entendemos la investigación privada como un proceso que comienza antes del trabajo de campo.
Cuando una investigación puede beneficiarse del análisis de información disponible, las fuentes abiertas y otras fuentes legítimas pueden ayudar a determinar qué sabemos, qué necesitamos comprobar y cuál es la estrategia más adecuada.
Analizar antes de investigar. Investigar cuando existe una razón para hacerlo. Documentar cuando la información puede ser útil.

